La taxonomía de Bloom es sobradamente conocida en el mundo de la educación y
muy valorada por los educadores, siendo una herramienta clave para muchos
docentes a la hora de desarrollar el proceso de enseñanza-aprendizaje en el aula y
evaluar el nivel cognitivo adquirido por un alumno en su asignatura.
La taxonomía de Bloom fue diseñada por Benjamin Bloom en 1956 en la Universidad
de Chicago. Originariamente esta metodología se apoya en tres áreas principales:
Afectiva: el papel que juegan los sentimientos, emociones y actitudes en el
proceso de enseñanza-aprendizaje.
Psicomotor: la capacidad para usar habilidades físicas.
Esta metodología consta de una
serie de niveles construidos con
el propósito de que el alumno
adquiera conocimiento que
perdure durante toda la vida.
Esta metodología no busca la
mera memorización o
comprensión del contenido si no
que los alumnos lleguen a
desarrollar habilidades que les
permitan utilizar el conocimiento adquirido como una herramienta para resolver
problemas y finalmente incluso crear su propio conocimiento.
La taxonomía de Bloom ha sido ampliamente revisada y mejorada a lo lardo de las
décadas siendo Andrew Churches (2008) su revisor más reciente. Según Churches
(2008) esta metodología puede dividirse en seis niveles o fases diferenciadas que el
alumno debe ir superando para que se produzca un verdadero proceso de
aprendizaje:
1. Recordar: este nivel trata de recordar el conocimiento que ya se posee. El
alumno debe recordar hechos universales y globales, terminología,
esquemas, procesos, teorías, etc. Para llevar a cabo este nivel el docente
puede proporcionar ayuda al alumno facilitándole contenido o guiándole para
que sea el propio alumno el que realice la búsqueda del conocimiento que ya
posee y recordarlo. Verbos clave: reconocer, escuchar, describir, identificar,
nombrar, localizar…
Metodología taxonomía de Bloom
2. Comprender: este nivel consiste en construir significado y relacionar
conocimientos entre sí. El alumno debe hacer uso de los materiales que se le
presentan o que obtuvo durante el primer nivel. En este nivel el alumno debe
aprehender el contenido, generalizarlo y relacionarlo entre sí por lo que el
pensamiento abstracto juega un papel importante. Además el alumno debe ser
capaz de explicar la relación entre los datos o el contenido. Verbos clave:
interpretar, resumir, parafrasear, clasificar, comparar, explicar, ejemplificar…
3. Aplicar: llevar a cabo un procedimiento a través de la ejecución o
implementación del mismo. En este nivel el alumno asume un papel más
activo y debe llevar a cabo el conocimiento adquirido en una actividad, teoría,
idea, práctica, etc. Verbos clave: implementar, usar, ejecutar…
4. Analizar: disgregar contenido o conceptos determinando las partes
relacionadas entre sí o con respecto a una estructura o propósito más grande.
En este nivel ha de irse de lo global a lo específico de forma que se
descomponga el problema dado en diferentes partes y se analicen las
relaciones entre ellas, el alumno debe ser capaz de ver la jerarquía
subyacente a las ideas y expresar la relación entre las mismas. Verbos clave:
comparar, organizar, deconstruir, atribuir…
5. Evaluar: realizar juicios de valor basados en criterios a través de la
comprobación y crítica. Requiere realizar juicios y críticas del proceso
realizado, de los materiales, métodos, contenido, etc. Es importante tener en
cuenta la calidad de la evaluación que emite el alumno. Verbos clave:
comprobar, realizar hipótesis, criticar, experimentar, juzgar, testear,
detectar…
6. Crear: unir los elementos para crear un todo coherente y funcional,
reorganizar elementos en une nueva estructura mediante la planificación o la
producción. En este nivel el alumno debe tener las suficientes competencias y
habilidades para manejar el conocimiento aprendido y crear uno nuevo a
través de diferentes herramientas y mediante su propio saber hacer. Verbos
clave: diseñar, construir, planificar, producir, inventar, hacer…
La taxonomía de Bloom trata de comprender cómo aprenden los alumnos y
desarrollar ese aprendizaje de la forma más eficiente posible convirtiéndose en un
método que guía al alumno durante todo el proceso asentando las bases en cada
nivel de aprendizaje con el propósito de asegurar un aprendizaje significativo y la
adquisición de habilidades que permitan el uso del conocimiento construido. La
taxonomía de Bloom por tanto requiere un avance jerárquico en la adquisición del
conocimiento:
Metodología taxonomía de Bloom
1. Antes de llegar a entender un concepto hay que recordarlo
2. Antes de poder aplicar un concepto hay que entenderlo
3. Antes de analizar un concepto hay que aplicarlo
4. Antes de evaluar su impacto hay que analizarlo
5. Antes de crear hay que recordar, comprender, aplicar, analizar y
evaluar.
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